domingo, 12 de febrero de 2012

Una mirada al microscopio

Hay infinidad de cosas que nuestra simple vista no percibe, y no estoy hablando de forma metafórica ni moral, no me refería a los valores humanos, la solidaridad, y demás cuestiones ya bastante alejada del sentir humano. Me refiero de hecho a seres asombrosos y parafernales que parecen salidos de una cinta de ficción, o del cerebro atormentado de cualquier creativo de algun cómic barato. No es así, estos seres minúsculos y desconocidos, en su forma tangible son algunos de los habitantes mas numerosos de nuestros hogares; ácaros, piojos, moscas, parásitos en general. Ellos viven con nosotros, por nosotros, dentro de nosotros, en nuestra cama, nuestra almohada, en el cabello, sobre nuestra comida, nos espían escrupulosos y pacientes cuando comemos, descansamos o hacemos el amor. Ellos están ahí, siempre aguardando el momento oportuno para alimentarse, desarrollarse, procrear y morir, al igual que nosotros.
Esta noche cuando apoyéis la cabeza sobre vuestra almohada pensad que millones de estos seres maravillosos os besan deseándoles dulces sueños.


















































Pascuas sangrientas




sábado, 11 de febrero de 2012

Nazi y asesino


El hombre marcado. Su nombre es Alliger, es un racista afiliado a la supremacía aria, con un abultado prontuario y varias condenas, por robos, estafas, agresiones y asesinatos. En el 2004 se escapó del juzgado donde se estaba decidiendo si darle la libertad condicional; luego de haber sido uno de los delincuentes más buscados del estado de Utah.
Pocos días después dos agentes de policía detienen, no sin muchas dificultades, a un hombre tatuado merodeando fuera de un casino.
Como dijo Alliger a sus captores cuando era devuelto a la prisión, estaba aguardando en el casino a “algún negro para robar su coche y mostrarle la verdad de la supremacía blanca”.
Su historial de violencia racial, es tan frondosa y a veces tan poco condenada, que uno podría pensar que las autoridades norteamericanas del estado de Utah no ven del todo con tan malos ojos que existan estos individuos que llevan en su brutalidad racial las banderas de la supremacía blanca.
Más tarde cuando se encontraba internado en un instituto recibiendo un tratamiento se decidió a escapar nuevamente, así, desarmo a un guardia golpeándolo salvajemente y luego de robar su arma reglamentaria lo mato para luego darse a la fuga y desaparecer entre las calles infestadas de delincuentes de los suburbios de Utah.
Tras meses de estar buscando a este maniático racista, las autoridades policiales al fin pudieron darle caza.
Huyendo a gran velocidad en auto robado fue arrinconado hasta que rodeado, y reducido fue nuevamente puesto en custodia policial.
Lo más extraño de todo esto es que a pesar de su, inocultable apariencia, este racista inconfundible, haya podido escapar de la cárcel tantas veces y haberse mantenido prófugo por tanto tiempo, ¿no sería posible llegar a pensar que las autoridades no son tan estrictas con los seguidores de la supremacía blanca? Cuando un latino o un negro, denominados bajo los parámetros de diferenciación que ellos manejan, son rápida y brutalmente condenados sin excepción.

Remolino psicotico


Tartamudo como el golpear del tren, balbuceaba frases inentendibles; las escupía como espesa saliva de borrachera, las vomitaba como sangrante coagulo estomacal.
Nadie entendía sus frenéticas palabras, no creo que llegaran a significar algún concepto coherente, solo heréticas tribulaciones de un maniático febril, con salvaje mirada perdida y desorientada.
 Los comensales se reían de su desesperación, se burlaban abiertamente de sus recónditos tormentos que fluían como un chorro de agua de su despoblada boca purulenta. De pronto un golpe mal dado da de lleno en la cabeza del desquiciado, dejándolo embotado por unos minutos; una atronadora carcajada general explota en el aire.
Su cabeza le duele horrores, sus pesadillas se arremolinan todas juntas propiciando ese terrible huracán que las píldoras consiguen contener, la sangre bulle en sus venas hinchadas por el odio.
Sangre, sangre salada que brota a raudal de los restos irreconocibles; las Erinias vengadoras otra vez interfieren con su tratamiento; la salida del Hades cada vez esta mas lejos, se dice mientras enjuga sus manos carmesí.