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jueves, 27 de septiembre de 2012

En la soledad de la Pampa, Richard Zaratustra (1965)



Tapera ruinosa, corroída por el tiempo y el abandono, techo de paja a medio derrumbar, las paredes de adobe descascaradas son el único refugio ante el pampero que sopla  implacable en la aridez del lugar.

Cascos sórdidos de bravíos corceles se dejan oír en la lontananza. 

Agazapado como jaguar al acecho, el único morador del patético cuchitril se parapeta en un rincón aguardando.

Dos caballos negros como la noche se detienen a metros del rancho, echando espuma por la boca, jadeantes y nerviosos, coléricos, briosos como tigres acorralados.

Desmontan dos personajes histriónicos, igual de salvajes que sus caballos. Son el comisario del pueblo y el cabo Gómez, agentes de la ley y el orden, brindadores de paz y tranquilidad.

Parados, desafiantes, frente a la puerta del paupérrimo rancho, el comisario, haciendo eco con sus manos alrededor de la boca grita:

-¡Cardozo! ¡Entriegate maula, sabemo’ que esta’ h’adentro!

Desde el interior una voz poderosa como relámpago de Zeus devuelve la advertencia:

-¡No me entrego ni mamau comesario, de aca me van a tener que sacar con las patas pa delante!

El comisario y el cabo Gómez se miran sorprendidos, descolocados con tan pérfida respuesta. el comisario arquea ambas cejas y las levanta como interrogando al cabo que desde el otro lado le devuelve igual gesto.

-Vaya Gómez, saque a ese maula por la fuerza, demuestre que aca los únicos cocoritos somos nosotros.

-¿Yo comesario? ¿Por qué no va uste’ que es más h’autorida?

-¡pero qué es esto caracho! ¡Sotreta! Si doy una orden se cumple sin chistar, ¿entendió? Haberse visto maula mal aprendido...

Resignado, el cabo Gómez se pone dudoso de pie; en ese momento dos disparos de Smith & Wesson  calibre .38 rompen la monotonía sórdida de la pampa

¡PAW! ¡PAW!

El comisario presuroso se cobija detras del cabo Gómez que desconcertado y perplejo no atina a moverse...

-¡AIJUNA caracho con este maula! Parece el mesmo Mandinga. ¡Saque el bufoso y responda al fuego cabo!

- va a tener que ser uste comesario, yo se me olvide la reglamentaria en el cajoncito de la mesa de lu’ de mi rancho.

-¡pero será de dio maula! ¿Cómo se le ocurre salir a un operativo sin la pistola? Se da cuenta cabo que cuando le digo inútil no me equivoco nomas.

Y si comesario, ansi parece...

-Gueno, que se le va a hacer Gómez, otra vez será. Vamos a reagruparnos en la comiseria, estos picaros nos superan en número. ¡Valientes si, zonzos no cabo!

-¿Qué picaros comesario? Si está el Cardozo solo noma’

Mirando fijamente al cabo Gómez, el comisario frunce el ceño, estruja la nariz moviendo su espeso bigotazo de un lado hacia el otro, como en una danza chamanica, y escupe hacia un lado.

-dije que nos superan en número cabo, ¿quedo claro?

Cuadrándose el cabo hace taconear sus polvorientas botas de potro.

-como ordene comesario, pa’ la comiseria pues... ¿y qué hacemos con el Cardozo comesario?

-dejelon nomas pastar Gómez, ya le va a dar sed al pícaro este, cuando este en la pulpería y medio mamau le caemos de sorpresa y ¡zacate! A la jaula con el malandrín. 
Se da cuenta hombre, eso se llama “embuscada” se apriende en la escuela de comesarios.

-¡me cacho! Uste’ la sabe todas comesario.

-Ansi es m'hijo, por eso si esto juera selva yo seria el tigre...

-¿y yo que seria comesario?

-Uste seria mi comida cabo.

martes, 28 de agosto de 2012

Las Cholas guerreras

 Las cholas luchadoras, uno de los entretenimientos bolivianos que mas esta pegando en los ultimos años ha despertado la curiosidad detoda clase de publico.
Las Cholas lucen sus mejores vestidos tipicos solo para comenzar la carniceria sobre el ring

Estas mujeres sencillas, trabajadoras, sacrificadas, dejan la monotonia habitual de sus dias para convertirse, casi miticamente, en aguerridas peleadoras de lucha libre, en donde las fascinantes teatralidades de los pintorescos guerreros del ring Aztecas, o los legendarios peleadores del cuadrilatero del querido Martín Karadagian quedan casi a la misma altura visual de las cholitas Aymaras y Coyas que domingo tras domingo se golpean, patean, revolean con complicadas tomas y candados, todo para brindar un magnifico entretenimiento a los asombrados concurrentes que las vitorean a viva voz desde las improvisadas gradas del coliseo callejero boliviano.

viernes, 25 de mayo de 2012

Top ten de los venenos mas letales

Los diez venenos más poderosos, Por ingestión o inhalación.

1. Toxina botulínica, ingerida. El sistema nervioso falla completamente y mueres entre dolores terribles. Curiosamente se usa en tratamientos de estética bajo el nombre de botox 

2. Ricina, ingerida o inhalada. Muerte por fallo respiratorio y de tus órganos internos. 

3. Ántrax, inhalado. Puedes morir por contacto con tu piel, pero lo peor es cuando lo inhalas: empieza con una gripe que no se cura y termina cuando tu sistema respiratorio se colapsa. 

4. Sarin, inhalado. Originalmente diseñado como un pesticida, basta con respirar un poquito para que tu boca se llene de espuma y que caigas en un coma y mueras. 

5. Tretrodotoxina, ingerida. Es la que contiene el fugu, y resiste al cocinado. Parálisis y muerte en menos de seis horas. 

6. Cianuro, ingerido o inhalado. Existe en numerosas formas en la naturaleza y además es muy fácil de fabricar. Ataques, paro cardíaco y muerte en unos minutos. 

7. Mercurio, inhalado. Su vapor ataca el cerebro, terminando con el sistema nervioso central, y los pulmones. 

8. Estricnina, ingerida o inhalada. Otro pesticida que no es que sea especialmente venenoso, pero provoca una muerte bastante espantosa haciendo que todos tus músculos sufran fuertes espasmos hasta que mueres por agotamiento. 

9. Amatoxina, ingerida. Presente en ciertas setas, destruye tus riñones e hígado en cuestión de días de forma dolorosísima, y estás consciente durante la mayor parte del proceso, hasta que entras en un coma y mueres. 

10. Compuesto 1080, ingerido o inhalado. Otro pesticida, sin olor, sin sabor, soluble al agua, bloquea el metabolismo celular, provocando una muerte rápida aunque dolorosa.

Fábulas Sumerias.


El perro se presenta como un glotón de lo que son testigos las dos piezas siguientes:

El asno nadaba en el rio y el perro se aferraba a él firmemente, diciendo: “cuando salga a la orilla me lo comeré!

El perro acudió a un banquete, pero cuando hubo echado una mirada a los huesos que por allí había, se alejó diciendo, allí donde me voy ahora tendré algo más que comer.

En el caso del lobo parece como si los sumerios se hubieran sorprendido más que nada de su rapacidad. En una fábula que desgraciadamente presenta dos lagunas, una bandada de diez lobos ataca un rebaño de corderos. Pero uno de los asaltantes, gran bribón, consigue engañar a sus compañeros por medio de un razonamiento capcioso:

Nueve lobos y un décimo lobo mataron unos cuantos corderos. El décimo lobo era voraz y no (una o dos palabras destruidas)..., dijo: yo hare las partes. Vosotros sois nueve y así un cordero será vuestra parte común. Por lo tanto yo, que soy uno, tendré nueve corderos. Esta es mi parte.

La fiera cuya personalidad queda mejor dibujada es el zorro. Los proverbios sumerios hacen del zorro un animal vanidoso que, tanto por medio de sus palabras como por sus actos, intenta exagerar su propia importancia. Pero como el zorro, además de fanfarrón, es cobarde, a menudo queda en ridículo. Lo cual queda atestiguado por las cuatro imagines siguientes:

El zorro pisa la pezuña de un buey salvaje. “¿te he hecho daño?” le pregunta.

El zorro no podía construir su casa, por lo tanto se fue, como conquistador, a la casa de su amigo.

El zorro llevaba un bastón (y decía) ¿a quién le voy a pegar? Llevaba un acta jurídica (y decía) ¿Qué proceso podría yo intentar?

El zorro rechina los dientes, pero su cabeza tiembla.

Una última fabula de un zorro donde queda bien demostrado el papel de cobarde que daban los sumerios a este animal:

El zorro dice a su esposa: ¡ven vamos a machacar la ciudad de Uruk con nuestros dientes, como si fuese un puerro. Atémonos la ciudad de Kullab a los pies como si fuese una sandalia. Pero no estaban todavía a 600 gar de la ciudad (600 gar aprox 3km), cuando los perros de la ciudad se pusieron a aullar. ¡Gemme-Tummal, Gemme-Tummal! (sin duda el nombre de la zorra) ¡volvamos a nuestra casa! ¡Vamos ya! Ellos (los perros) aullaban amenazadoramente en el interior de la ciudad.

sábado, 19 de mayo de 2012

Caravaggio, el genio violento creador del Tenebrismo Barroco


Los amigos de Caravaggio, su actividad diaria y sus peleas frecuentes -incluyendo una que le supuso una sentencia de muerte del papa Pablo V- aparecen descritos en registros policiales, pergaminos legales y judiciales encuadernados en pesados tomos y preservados cuidadosamente en este repertorio único de la historia romana durante el Renacimiento y los años posteriores.
   La imagen que estos documentos dibujan de él es la de un hombre irascible, que se paseaba por la ciudad llevando armas personales -una espada, un puñal o una daga- sin autorización escrita y presumiendo que disfrutaba de la protección de las autoridades eclesiásticas, que le encargaron alguna de sus obras más famosas.

Tuvo frecuentes enfrentamientos con la policía, se metió en problemas por lanzar un plato de alcachofas cocinadas a la cara de un camarero de una taberna y por hacer un agujero en el techo de su estudio alquilado de forma que sus gigantescas pinturas pudieran caber dentro. Su casera lo denunció, así que él y un amigo se vengaron arrojando piedras contra su ventana.

Todos estos hechos están documentados con testimonios de testigos en esta colección de pergaminos amarillentos, difíciles de descifrar para los que no son especialistas, pero ricos en detalles para un bibliotecario experimentado.
 Los documentos proporcionan un nuevo testimonio también de su pelea más seria, en mayo de 1606, en la que mató a alguien llamado Ranuccio Tommassoni.
 Esta reyerta, similar a un enfrentamiento entre pandillas modernas rivales, fue planeada por ocho individuos que ahora han sido identificados.
 Caravaggio y sus tres compañeros, uno un capitán en un ejército del Papa, encontraron a sus rivales en la pista de juego de palma del Campo de Marzio, donde vivía el artista.

(El juego de palma consistía en una pelota con una cuerda adjunta, una especie de tenis primitivo, que algunos romanos ancianos todavía recuerdan porque se jugaba en las calles de la capital italiana a mediados del siglo XX).
 Biógrafos sugirieron la idea de que era en realidad una pelea motivada por una mujer, pero el texto del juzgado indica que la reyerta se produjo por una deuda derivada de una apuesta. Caravaggio mató a Ranuccio y huyó de la ciudad.

4 mayo 1598: fue arrestado a las 2:00-3:00 AM cerca de la Piazza Navona por llevar una espada sin permiso.
19 noviembre 1600: fue demandado por golpear a un hombre con un bastón y romper su capa con una espada a las 3:00 AM en la Via de la Scrofa.
2 octubre 1601: un hombre acusa a Caravaggio y a sus amigos de insultarlo y atacarlo con una espada cerca de la Piazza Campo Marzio.
24 abril 1604: un camarero se queja de un asalto luego de servirle alcachofas en una taverna en la Via Maddalena.
19 octubre 1604: lo arrestan por arrojar piedras a un policía cerca de la Via dei Greci y la Via del Babuino.
28 mayo 1605: es detenido por llevar una espada y una daga sin permiso en la Via del Corso.
29 julio 1605: el notario del Vaticano lo acusa de atacarlo por la espalda con una arma.
28 mayo 1606: Caravaggio mata a un hombre durante una pelea en la zona del Campo Marzio.
Uno de los amigos del pintor resultó gravemente herido y fue llevado a prisión y posteriormente a juicio. La nueva evidencia surge precisamente de los informes del sumario de este proceso.
 Caravaggio, por su parte, se refugió en Malta y Sicilia, donde recibió nuevos e importantes encargos artísticos. La sentencia de muerte dictaminada por el papa Pablo V, cuyo retrato acababa de pintar, le fue impuesta en su ausencia.
 Los documentos también arrojan luz sobre la muerte del artista en Porto Ercole al norte de Roma en julio de 1610. No falleció sólo en una playa cuando escapaba de sus acreedores y la policía, como afirman sus biógrafos, sino en una cama de hospital.
 A los 38 años se encontraba regresando a Roma desde el sur, convencido de que sus poderosos amigos habían logrado el perdón por sus delitos.
 
Los documentos que registran la vida de Caravaggio en Roma están escritos en una mezcla de latín, jerga legal y un italiano vernáculo subido de tono que cualquier romano moderno podría entender fácilmente.

Necesitaban una cuidadosa restauración, ya que parte de los pergaminos se están deteriorando debido a que el ácido de la tinta devora literalmente las páginas.