miércoles, 15 de febrero de 2012

El tormento de la rueda.


La rueda para despedazar era el instrumento de ejecución mas común en la Europa germánica, después de la horca, desde la baja Edad Media hasta principios del siglo XVIII; en la Europa latina y gala, el despedazamiento se llevaba a cabo con barras macizas de hiero y mazas herradas en lugar de ruedas de carreta.
La victima desnuda, era estirada boca arriba en el suelo o en el patíbulo, con las extremidades extendidas al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban, atravesados, tablas de madera a modo de cuña. El verdugo, asestando violentos golpes con la rueda, machacaba hueso tras hueso y articulación tras articulación, incluidos los hombros y caderas, con la rueda de borde herrado, pero procurando no asestar golpes fatales.
Las victimas se transformaban, según las observaciones de un cronista alemán anónimo del siglo XVII, “en una especie de gran títere aullante retorciéndose, como un pulpo gigante de cuatro tentáculos, entre arroyuelos de sangre, carne cruda, viscosa y amorfa mezclada con astillas de huesos rotos” (esto figura en el cuaderno noticiario en octavilla, Hamburgo, 12 de junio de 1607).
Después de este tratamiento, se le desataba e introducía entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que posteriormente se alzaba. Luego los cuervos arrancarían tiras de carne y vaciarían los ojos hasta que llegaba la muerte, con la que probablemente era la mas larga y atroz agonía que el poder era capaz de infligir.
Junto a la hoguera y el descuartizamiento, este era uno de los espectáculos mas populares entre los muchos parecidos que tenían lugar en las plazas de Europa, mas o menos todos los días. Centenares de ilustraciones durante el periodo 1450-1750 muestran muchedumbres de plebeyos y de nobles, deleitándose con el espectáculo de un buen despedazamiento, preferiblemente o, mejor aun, si era una larga fila de brujas.

Carlos Puebla, hasta siempre comandante

Aprendimos a quererte,

Desde la histórica altura,

Donde el sol de tu bravura

Le puso cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia

De tu querida presencia,

Comandante Che Guevara.

Tu mano gloriosa y fuerte

sobre la historia dispara,

cuando todo Santa Clara

Se despierta para verte.

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia

De tu querida presencia,

Comandante Che Guevara.

Vienes quemando la brisa

con soles de primavera

para plantar la bandera

con la luz de tu sonrisa

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia

De tu querida presencia,

Comandante Che Guevara.

Tu amor revolucionario

te conduce a nueva empresa,

donde espera la firmeza

de tu brazo libertario.

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia

De tu querida presencia,

Comandante Che Guevara.

Seguiremos adelante

como junto a ti seguimos

y con Fidel te decimos :

«¡Hasta siempre Comandante!»

Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia

De tu querida presencia,

Comandante Che Guevara.


El Salvador, 1981, habla el compañero Javier


En  algún lugar del Salvador, octubre de 1981. Dirigente del FMLN y responsable de las relaciones internacionales del comando central de las Fuerzas Populares de Liberación –FPL-, el “compañero Javier” define principios sobre política exterior de la guerrilla y revisa el panorama mundial en torno a El Salvador.

El compañero Javier tiene treinta años, los últimos cinco vividos en la clandestinidad. Ha trabajado en el frente de masas, específicamente en el sector campesino. Ha sufrido cárcel, torturas y también desempeñado tareas en el área militar de su organización.
En concreto, dice el compañero Javier, la política exterior de las FPL está enmarcada dentro de la estrategia general de guerra popular prolongada, donde la guerra se da tanto en el terreno militar como en el político y diplomático. Si bien la lucha armada es el eje fundamental, los tres frentes son necesarios y determinantes en el conjunto de la estrategia.
En este contexto, la lucha en el frente externo está al servicio de la lucha político-militar y se enfila a la obtención de los mismos objetivos que el frente militar y político. Por otra parte nuestra política exterior, a más de derivarse de nuestra estrategia general, se concretiza a partir de una serie de principios revolucionarios tales como considerar determinante la lucha en el interior del país. Entendemos la solidaridad internacional como un apoyo esencial, pero sabemos que lo fundamental se juega en el interior. Respetamos y exigimos que se respete el derecho a la libre autodeterminación de los pueblos. Condenamos todo tipo de colonialismo, racismo y discriminación. Sostenemos el principio del internacionalismo proletario y estamos dispuestos, en la medida de nuestras fuerzas, a apoyar las luchas de liberación de los pueblos y a solidarizarnos con ellas.
Sobre estas bases establecemos relaciones con todos los pueblos y organizaciones del mundo.
Finalmente, partiendo de la estrategia general y de los principios, vamos concretizando nuestra política exterior de acuerdo a la fase que vive la guerra.

Segunda y última entrega de Betty Page