jueves, 15 de marzo de 2012

Extractos del "Capital" Karl Marx


“…El sistema de producción capitalista, pues, reproduce por si mismo la separación entre el trabajador y las condiciones del trabajo. Solo por esto, reproduce y perpetua las condiciones que obligan al obrero a venderse para vivir y permiten al capitalista comprarlo para enriquecerse. No es el azar el que los coloca frente a frente en el mercado como vendedor y comprador, sino el sistema de producción que arroja al obrero en el mercado, como vendedor de su fuerza de trabajo y transforma su producto en medio de compra para el capitalista.
En realidad, el trabajador pertenece a la clase capitalista, a la que dispone de los medios de vida, antes de venderse a un capitalista individual. Su esclavitud económica se oculta bajo la renovación continua de este acto de venta, por el engaño del contrato libre, por el cambio de dueños individuales y por las oscilaciones de los precios que el trabajo obtiene en el mercado.
Considerado el movimiento de producción capitalista en su continuidad o como reproducción, no solo produce mercancías y plusvalía, sino que reproduce y perpetua su base: el trabajador en la condición de asalariado…”

“… Verdad es que el trabajador efectua su consumo individual para su propia satisfacción y no para la del capitalista. Pero las bestias de carga también quieren comer; ¿acaso por ello no contribuye su alimentación a suministrar utilidad al propietario? El resultado es que el capitalista no tiene que cuidarse del consumo individual de los obreros, dejándolo a merced del los instintos de conservación y de reproducción  del trabajador libre. Su interés único en esa materia es el de limitarlo a lo estrictamente necesario.
Por eso, el rastrero cortesano del capital –el economista vulgar- solo considera como productiva la parte del consumo individual que necesita hacer la clase obrera para perpetuarse y multiplicarse, y sin ella el capital no hallaría fuerza de trabajo que consumir o no encontraría la precisa. Todo cuanto el trabajador pueda gastar –ademas de su alimentación- en esparcimiento físico o intelectual, es un consumo inproductivo que se le echa en cara como si fuese un crimen.
Con razón, el consumo individual del trabajador puede considerarse como inproductivo; pero solo en cuanto a él, pues el consumo no reproduce sino al individuo necesitado. En cambio, es productivo para el capitalista y para el Estado, pues da origen a la fuerza creadora de toda riqueza…”

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